jueves, 8 de diciembre de 2011

EL DÍA QUE GIMNASIA RESUCITÓ


Hay partidos que, más allá de los fanatismos, quedan guardados en la memoria
. Seguramente a miles y miles de futboleros de ley, aquel 12 de julio de 2009, se les erizó la piel en el último gol de Franco Niell contra Rafaela. Otra de las tantas historias imborrables de nuestro deporte.

Fue el día que El Bosque brotó de pasión. Porque Gimnasia, en un película dramática, que mucho tuvo de ficción -principalmente en los últimos minutos-, logró quedarse en Primera. Le ganó 3 a 0 a Atlético de Rafaela por la Promoción, en una serie para el recuerdo, repleta de emociones en el último cuarto de hora. Tiempo que para algunos condenados, no es más que agonía, pero que en esa ocasión para el "Lobo" significó la resurrección, el volver a vivir, el regreso del infierno.

Paradójicamente, al momento de escribir estas líneas, Gimnasia está en la “B” Nacional y Rafaela en la máxima categoría, aunque reitero, esta historia de suspenso, lágrimas y gritos de desahogo, excede el tiempo.

Cuando promediando los 30 minutos de la segunda parte el “Pampa” Roberto Sosa se iba expulsado con Gimnasia sólo 1-0 arriba, nadie imaginaba semejante final. Es que en el partido de vuelta de la tan temida Promoción el "Lobo" debía remontar el 0-3 que había padecido tres días antes en Rafaela, con los tres goles de Aldo Visconti, un centrodelantero corpulento, que tuvo su tarde de gloria el 9 de julio de 2009, en el estadio de la "Crema".

A esa altura, Visconti era para los Triperos el nuevo Javier Mazzoni (el del gol con Independiente en el subcampeonato de 1995), un verdugo más para un equipo que “nació para sufrir”. La misión era casi imposible. En un partido y medio Rafaela había sido mucho más: en la ida lo pasó por arriba y en los primeros 45 en El Bosque tampoco dejó dudas.

Atlético de Rafaela, dirigido en ese entonces por Marcelo Fuentes, como todo equipo del Nacional que se la juega ante el de Primera (sin nada que perder), jugó sin presiones y con mucha confianza por el resultado conseguido como local; mientras que los platenses, nerviosos desde el vamos, por cada minuto que pasaba no hacían más que dar otro paso hacia el abismo. Para Gimnasia la tarde pintaba como lo más parecido a un calvario deportivo.

Pero el fútbol es tan cruel como fantástico, capaz de generar emociones indescriptibles. Gimnasia salió en el complemento decididamente a meterlo en un arco a Rafaela. Quería, como mínimo y por respeto a su gente, morir de pie. Desprolijo, sin ideas, pero con un amor propio descomunal. No quedaba otra. Era dejar el alma, o descender con la sensación de no haber dado todo en la cancha. Y si peloteás al rival, quizás en una de esas, la hazaña se podía lograr. el equipo de Leonardo Madelón fue. Haciéndole honor a su apodo, el "Lobo" salió a comérselo crudo al rival, dejando atrás un partido y medio olvidable por donde se lo mire.

FOTO. El grito alocado de Franco Niell, la figura del recordado partido.

Sólo 45 minutos. Rápido tenía que llegar el primer gol para, al menos, aferrarse a una pisca de esperanza. El tiempo volaba, el partido se iba y a Gimnasia le faltaba un montón para lograr el objetivo de quedarse en Primera.

El primer grito llegó a los 28 de la etapa final, casi de carambola. Centro pifiado de Sosa, rebote en el arquero Darío Capogrosso, y el uruguayo Diego Alonso, con un remate mordido, la mandó al fondo del arco. Pidiendo permiso, pero gol. 1-0 y la ilusión tripera que, de la nada y tímidamente, tomaba vuelo.

Sin embargo, lo que tanto tardó en construir el local, nuevamente se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos. Expulsión de Sosa y más que nunca a remarla de atrás. Ya parecía historia sentenciada, todo era muy cuesta arriba. Ahora Gimnasia tenía sólo nueve jugadores en cancha (al momento de la roja al "Pampa", los dos equipos estaban con 10), y con la imperiosa y desesperada obligación de hacer dos goles más.

FOTO II. El festejo de los jugadores del "Lobo" luego de la hazaña.

Así y todo al "Lobo" lo llamaron al baile y el "Lobo" asistió a la fiesta. Porque, según dicen, el Lobo siempre está. Ingreso milagroso el de Franco Niell, que entendió la situación y con desparpajo -y mucha personalidad- marcó la diferencia junto a Juan Cuevas.

Los dos petisos se pusieron el equipo al hombro en el momento más crítico. El partido se moría, 44 minutos del segundo tiempo, centro pasado de Luciano Aued, cabezazo de Niell y a cobrar. 2-0. Quedaba poco, pero había que ir. Y Gimnasia fue, nomás.

47 de la complementaria. Corajeada de Cuevitas, enésimo centro que cayó al área de Rafaela y nuevamente Niell, el ídolo menos pensado, fue el más grande en tierra de gigantes, para desatar la locura de media ciudad de La Plata. Testazo cruzado y milagro concretado. Lágrimas, gritos, abrazos con desconocidos. En la tribuna de Gimnasia pasó de todo. Una locura interminable, propia del deporte más hermoso del mundo. “No, no, dejá”, gritaba un hincha del "Lobo", que andá a saber en qué dimensión estaba, cuando otro tripero pretendía consolarlo o simplemente calmarlo. Nadie quería ser de Gimnasia ese día, pero después de lo que pasó, a cualquier hincha de otro equipo le dieron ganas de estar en El Bosque esa épica tarde.

VIDEO. El gol de Niell que salvó del descenso a Gimnasia en el último minuto.

Partido de aquellos. Vibrante hasta el último instante, con todos los matices posibles. Todo el combo. 15 minutos que reflejaron la pasión y esencia del fútbol argentino. Gritos, sentimientos encontrados, gargantas afónicas, delirio de la multitud. El fútbol siempre da revancha, siempre da una vida más. Y también este deporte es amante de las coincidencias. Justo un 12 de julio, el día del cumpleaños de su hincha más famoso, el gran René Favoloro, los corazones triperos volvieron a latir. Con Favaloro desde el cielo y como Jesús... ¡Porque el fútbol hasta establece vínculos con la Biblia! Porque el primer partido fue el 9 de julio y la revancha el 12. Sí. Aquella tarde de invierno en El Bosque, 72 horas después de su Vía crucis... Como Jesús y tal cual recita la Biblia, al tercer día y con Franco Niell como EL SALVADOR, Gimnasia resucitó.

VIDEO II. Mi columna en FM De la Bahía 91.5 recordando aquel famoso encuentro.

lunes, 19 de septiembre de 2011

CORONADOS DE GLORIA

Emanuel Ginóbili, baluarte de la Selección Argentina de básquetbol, y sus sensaciones después de sumar una nueva estrella a las vitrinas del deporte nacional. La unión de un equipo irrepetible, que tiñó de naranja a todo un país. Porque durante el Preolímpico, de La Quiaca hasta Ushuaia, se respiró básquet.

La Generación Dorada” sigue dando que hablar. Una camada de deportistas fantástica, merecedora de todos los reconocimientos posibles. El básquetbol argentino, como quedó demostrado en el Preolímpico, sigue siendo de “elite”, paradójicamente manteniendo el instinto “amateur”. Ese que pone al triunfo y al trabajo en conjunto, por encima de todo, sin ningún privilegio individual. Porque, como dijo Dolina alguna vez, “siempre es más lindo jugar con amigos”.

La selección de básquet de nuestro país se ganó el respeto del mundo, incasablemente cruzó cualquier frontera posible, a tal punto que se propuso incluir en el legendario “Salón de la Fama” de la NBA a este equipo maravilloso, repleto de virtudes deportivas, que serán ejemplo de los más chicos en un futuro cercano.

Emanuel Ginóbili, Pepe Sánchez y Hernán Jasen, fueron los representantes de nuestra ciudad, cuna de grandes próceres de esta disciplina a lo largo de la historia, a los que además se les suman otros bahienses, que han formado parte de los planteles en esta década memorable, como Alejandro Montecchia en el rol de jugador, Sergio Hernández como entrenador, y Néstor “Che” García, en su reciente faceta de ayudante de Julio Lamas, por citar solo algunos casos.

“Volver a casa después de conseguir un logro tan importante, es muy gratificante, asíque más feliz no puedo ser”, nos comentó Ginóbili, caminando por las calles de Bahía, tras regresar de Mar del Plata con un nuevo título. “El sentimiento es el mismo de siempre aunque no hubiésemos ganado. Ya lo que se logró en tanto tiempo es muchísimo. La diferencia es que nos consolidamos en casa, nuestra gente nos pudo ver y se pudo emocionar; y que la gente este tan contenta, nos contagió. Fue muy lindo jugar este torneo, el Polideportivo estuvo espectacular y realmente la pasamos muy bien”, agregó.

Por eso, este triunfo en el “Torneo de las Américas”, se siente propio. Al igual que el subcampeonato en el mundial de Indianápolis, la medalla dorada en Atenas, la de bronce en Beijing, y demás laureles. Siempre que la Generación Dorada ganó un título, también hubo un bahiense para subir al podio y hacernos sentir partícipes, acrecentando el amor de la ciudad por un deporte que se lleva en la piel.

En la final en Mar del Plata, Argentina venció a Brasil 78 a 75, tomándose revancha del equipo de Rubén Magnano (técnico argentino campeón en Atenas), que fue el único verdugo a lo largo del campeonato, con una actuación descollante de Luis Scola, el capitán y jugador más destacado del certamen. La imagen con el triunfo ya consumado, fue la misma. Porque este equipo, en su esencia, nunca cambió (ni cambiará). Una montaña humana festejando otra gran alegría, y principalmente, dedicándole el título a dos compañeros que no pudieron estar: Leo Guitiérrez, marginado del torneo por un problema cardíaco, y Andrés Nocioni, lesionado.

“Esto es amateur, acá nadie viene por plata”, asegura orgulloso Manu Ginóbili. “El ‘Chapu’ (Nocioni), por ejemplo, dejó un montón de cosas por venir a jugar este campeonato, y encima para terminar con el pie casi roto. Es heroico lo que hizo este pibe. Y actitudes como esa, ayudan al resto, te hacen sentir orgulloso y empujan al de al lado para seguir”, finalizó.

En un mundo exitista en el que el deporte no es la excepción a la regla, observar a jugadores que lo tienen todo, seguir disfrutando como el primer día de compartir un vestuario con amigos de toda la vida, conmueve. Por eso el aplauso interminable de la gente. Porque este equipo se lo ganó. Adentro de la cancha, y afuera también. Como en el teatro, cuando un gran actor termina su función, y la admiración no sólo queda representada en la ovación desde las butacas, sino fuera del escenario, en las calles. Cuando un chico o adulto se cruza de repente con Ginóbili, Scola, Oberto o quien sea, y le dice con total sinceridad y admiración: “gracias por tantas alegrías, maestro”.



viernes, 26 de agosto de 2011

LA HAZAÑA PUMA EN TIERRAS FRANCESAS


A continuación, y como antesala a uno de los acontecimientos deportivos más importantes del corriente, recordamos la mejor actuación de Los Pumas en su historia: Francia 2007. Momento único e imborrable del rugby argentino.

El último mundial, fue sin dudas, la participación más importante de un seleccionado argentino de rugby desde que se juega la Copa del Mundo. Algo quizás impensado, si nos remontamos una década atrás. Pero esta camada de jugadores, principalmente conformada por Juan Martín Hernández, Agustín Pichot, Ignacio Corleto, los mellizos Felipe y Manuel Contepomi, Gonzalo Longo, Mario Ledesma y los hermanos Ignacio y Juan Fernández Lobbe, entre otros, sin dejar de lado al excelente cuerpo técnico encabezado por Marcelo Loffreda y Daniel Baetti, tenía hambre de gloria. Fiel al instinto animal. Al instinto Puma.

A diferencia de otros mundiales, en 2007 casi todos los integrantes del plantel gozaban del roce internacional que no muchos equipos tenían, además que la mayoría se habían destacado en sus respectivos clubes, ubicados ni más ni menos que en Francia, potencia de la disciplina, e Inglaterra, cuna del rugby.

Por consiguiente, Los Pumas no fueron de paseo a París, sino que marcharon en busca de un gran objetivo: llegar a las semifinales por primera vez en la historia. No obstante, al mismo tiempo, la premisa fue cumplir con otra misión de la misma magnitud. Demostrarle a las máximas autoridades del rugby mundial, que Argentina está capacitada para disputar un torneo anual, y no solo test-matches y mundiales, cada cuatro largos años.

He aquí la principal razón por la que la preparación argentina para Francia 2007 fue la más exigente. Partidos previos enfrentando a seleccionados de altísimo renombre, tal es el caso de Inglaterra, Francia e Irlanda (obteniendo muy buenos resultados), como también la preparación física que se realizó en un campo especializado en los Estados Unidos. Los Pumas fueron por todo, como siempre, con el agregado de, por la disposición previa, un objetivo ambicioso, como nunca antes.

La confianza, desde el vamos, fue plena. Sin embargo, la primera instancia se presentó por demás dificultosa. Argentina formó parte del Grupo “D”, junto a Francia (el local), Irlanda (en ese entonces, el último verdugo -en el mundial 2003- y clásico rival), Georgia y Namibia. Se lo catalogó “Grupo de la Muerte”.

Y el primer escollo, para no ser menos, en la previa era complicadísimo, por no decir imposible. El 7 de septiembre de 2007, Los Pumas jugaron por tercera vez consecutiva el partido inaugural de la Copa del Mundo (en 1999 con Gales y en 2003 frente a Australia). Con Francia en Saint Denis, Los Pumas hicieron un partido inteligente partiendo del planteo, y sustentado en un sacrificio memorable, vencieron a los galos por 17-12, con un try de Ignacio Corleto. Inolvidable. Primer zarpazo mundialista.

Los siguientes dos encuentros fueron claves para la clasificación a la segunda ronda. El objetivo, sin margen de error, fue vencer a Georgia y a Namibia por punto bonus, es decir convirtiendo cuatro o más tries. Sucesivas victorias por 33-3 y 63-3 respectivamente, sufriendo más de la cuenta en el primero (el cuarto try se obtuvo en el instante final), y goleando y gustando en el siguiente, sin recibir tries en contra, comenzando a demostrar en hechos, el favoritismo creciente de un equipo imponente.

Una semana más tarde, el 30 de septiembre, los argentinos enfrentaron a Irlanda, quien en los últimos años se convirtió en el más acérrimo rival de Los Pumas, debido a lo acontecido en los últimos dos mundiales en donde se eliminaron mutuamente (en el '99 ganaron los nuestros, y en 2003 los europeos). Argentina triunfó 30-15, con una actuación descollante de Hernández (3 drops), y con dos tries de notable factura, uno de Lucas Borges, y el restante de Horacio Agulla (por entonces, jugador del Hindú local y revelación del torneo). Así, Argentina lideró su grupo, y evitó en los cruces de cuartos a los siempre temidos All Blacks. Para nada mal.

En el siguiente escalón pasó Escocia, para condecorar la mejor participación en un mundial. Argentina, con try incluido de Gonzalo Longo, le ganó 19-13, y consiguió por primera vez el pasaje a las semifinales. Sí, uno de los seleccionados más amateurs de la competencia, se metió entre los mejores 4.

El nerviosismo y la ansiedad le jugaron una mala pasada al equipo, y ante Sudáfrica, Argentina quedó eliminada de la discusión por el título. Montgomery y Habana fueron demasiado para Los Pumas, que cayeron 37-13 (el único try argentino fue de Manuel Contepomi). Además, Francia recibió otro cachetazo al ser derrotado por una resurgente Inglaterra, quedando de esta forma eliminados de “su” mundial.

Sin embargo, a pesar del golpe, nuestros Pumas guardaron bajo la manga, su mejor función. Por el tercer puesto, Argentina juntó fuerzas para alcanzar algo mucho más importante que un simple partido “por el honor”. Subiendo al podio, definitivamente nuestro país se iba a convertir en potencia.

Y así fue. El 19 de octubre, en el Parque de los Príncipes, Los Pumas bailaron a Francia, y le ganaron otra vez en su casa. 34-10 fue el triunfo y la reconfirmación equipista del seleccionado nacional. Los tries del éxito colosal, los hicieron Felipe Contepomi en dos oportunidades, Omar Hasan, Federico Martín Aramburu e Ignacio Corleto. Acorde despedida para un plantel sobresaliente en virtudes.

La del último compromiso, fue la imagen que dejó instalada Argentina en el mundo del rugby. Buen juego, sacrificio y trabajo en conjunto. En la final, Sudáfrica venció a Inglaterra, y fue por segunda vez campeón. Sin embargo, para grandes conocedores del rugby, la Copa del Mundo del 2007 se tiñó de celeste y blanco. En septiembre y en Nueva Zelanda, será la próxima cita. Argentina integrará el Grupo "B", junto a Inglaterra, Escocia, Georgia y Rumania. Santiago Phelan y sus muchachos, con un plantel en formación y sin su figura "Juani" Hernández por lesión, irán por más gloria. Para seguir mostrando las garras.



sábado, 18 de junio de 2011

PALERMO, "EL GOLEADOR DEL PUEBLO"


La vida deportiva de un goleador que permanecerá glorificado en las más prestigiosas retinas del fútbol nacional

Palermo, siempre Palermo.
El “Loco”, el Titán de las mil emociones, tras casi 20 años de carrera profesional, dejó la actividad. Y, fiel a su estilo, generó en la gente un mar de sensaciones. Como en aquella lluviosa noche de octubre en El Monumental ante Perú y como tantas otras con la camiseta de Boca. Un futbolista que nunca dejó de sorprender a propios y extraños. Tantas cosas le pasaron en su carrera a este delantero grandote, desgarbado, sin tanta técnica, pero con un olfato de gol descomunal, al punto que nadie duda que Palermo estuvo tocado por la varita mágica. Parece un pensamiento de un nene de 5 años, atado a una ilusión fantasiosa, una historia de película, pero seguramente no soy el único que lo piensa.

¿Porqué siempre él? ¿Por qué siempre Palermo estuvo en el lugar y en el momento indicado? La trayectoria del "Loco", en reiteradas ocasiones, nos dejó sin palabras. A más de uno -esos que en un principio se reían de su torpeza- le cerró la boca; y a otros tantos, sólo se encargó de crearles más de un inconveniente en la garganta, a causa de interminables afonías. Es la “loca” película del “Loco” más respetado. Del delantero que en sus inicios causaba gracia, quizás por su look desfachatado y sus limitaciones futbolísticas, y que después, a fuerza de goles, se convirtió en absoluto respeto y hasta en miedo escénico para los rivales.

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*Capítulo 1. Junio de 1995. Palermo no fue tenido en cuenta en Estudiantes y estuvo a punto de ser transferido a San Martín de Tucumán por 20 mil pesos. Entrenó con el equipo y hasta los diarios tucumanos lo pusieron en la formación titular en el primer partido. Sin embargo, a último momento no hubo acuerdo entre los clubes y regresó a La Plata. ¿Qué hubiera sido de Palermo si jugaba en Tucumán el Nacional “B”? Misterio que jamás será revelado.

FOTO. Palermo con Guillermo Barros Schelotto en un clásico platense.

*Capítulo 2. En 1996 tras recibir la confianza del Profe Córdoba, el "Loco" la rompe en Estudiantes. Entre otros goles, el 2 de mayo del '97 le hace dos a River en El Monumental, hecho que despierta el interés de Boca.

*Capítulo 3. Ya en el club de La Ribera, en el día del retiro de Diego Armando Maradona, el 25 de octubre de 1997, Palermo, que hasta ese momento era resistido por la hinchada xeneize, convierte -bajo una lluvia torrencial- el gol de la victoria frente a River en el Superclásico.

*Capítulo 4. El Torneo Apertura de 1998 se convierte en el mejor de su carrera. El Boca de Carlos Bianchi fue campeón invicto (al campeonato siguiente alcanzaría la racha de 40 partidos sin perder) y Palermo gritó 20 goles en 19 partidos. Récord absoluto en los campeonatos cortos.

FOTO. El "9" fue el goleador de Boca en el bicampeonato 1998/99.

*Capítulo 5. El Clausura '99 consagraría a Boca bicampeón. En la fecha 9 de dicho certamen, el 24 de abril, Palermo marcó un gol insólito. Frente a Platense en cancha de Vélez, el "9" anotó de penal, tras pegarle con las dos piernas, después de un resbalón.

*Capítulo 6. Primera página negra en su carrera. Con la Selección Argentina, el 4 de julio de 1999, en Luque (Paraguay), por la Copa América y ante Colombia, el “Loco” erró tres penales. Pocos días después del triste récord, Palermo se tomó revancha frente a Uruguay, donde -debido a un terrible codazo recibido minutos antes- marcó un gol con un ojo totalmente inflamado.

*Capítulo 7. El 13 de noviembre de 1999 fue un día agridulce en la vida del Titán. En Santa Fe ante Colón, Palermo hizo su gol 100 en Primera División, con una rotura de ligamentos en la rodilla derecha. Duro golpe en su trayectoria, que demandó seis meses de recuperación.

*Capítulo 8. Regresa a las canchas el 24 de mayo de 2000, frente a River y por los cuartos de final de la Copa Libertadores. En la semana previa al esperado choque, el por entonces entrenador millonario Américo Gallego declaró ante los medios en tono de broma que "si Boca pone a Palermo, yo lo pongo a Enzo (por Francescoli, quien se había retirado en 1997)". El "9" ingresó por Alfredo Moreno en el segundo tiempo y marcó, prácticamente en muletas, el tercer gol de Boca. Victoria y pasaje a la semifinal. Inolvidable.

*Capítulo 9. Uno de los momentos más importantes de la vida deportiva de Palermo y de la historia de Boca Juniors. 28 de noviembre de 2000. En 5 minutos el goleador le convirtió dos goles al poderoso Real Madrid por la final de la Copa Intercontinental. Boca ganó 2 a 1 y se consagró campeón del mundo por segunda vez.

FOTO. Palermo llegó al Villarreal español en 2001.

*Capítulo 10. 29 de noviembre de 2001. Ya en España, jugando para el Villarreal, cuando atravesaba su mejor momento y tras un gol al Levante por la Copa del Rey, festejando con los hinchas, se derribó un muro y se fracturó la tibia y peroné del pie derecho. Segunda lesión de consideración en su carrera.

*Capítulo 11. Después de un paso sin pena ni gloria por el Betis y el Alavés, regresa a Boca, gana seis títulos y encuentra un buen nivel futbolísitco. Sin embargo, en este lapso recibe una de las peores noticias de su vida: fallece su segundo hijo, Stéfano. El 6 de agosto de 2006, Palermo le pide jugar al técnico Alfio Basile y le convierte dos goles a BanfieldCon la fuerza del corazón, Titán...

*Capítulo 12. El 13 de diciembre de 2006, Palermo y todo Boca perdieron una posibilidad histórica, la del tricampeonato. La final del torneo Apertura la ganó Estudiantes por 2 a 1. Palermo, reconocido hincha del conjunto platense, hizo el gol xeneize, lo que provocó una fuerte discusión con su amigo, Juan Sebastián Verón.

*Capítulo 13. ¡Qué golazo Palermo! El 24 de febrero de 2007, cuando la prensa lo hostigaba por bajo rendimiento, el "Loco" hizo un gol de otro planeta. Desde la mitad de la cancha, Palermo le convirtió a Independiente el que tranquilamente puede ser considerado el mejor gol de su carrera. Fue en el estadio de Racing y ante la mirada atónita del arquero Oscar Ustari. Memorable. Goleador serial.

FOTO. El "Loco" y la sexta Copa Libertadores de Boca.

*Capítulo 14. También en 2007, el conjunto de La Ribera se coronó por sexta vez en su historia campeón de América. En las semis de la Libertadores ante el Cúcuta colombiano, el "Xeneize" cayó en la ida por 3 a 1. El partido de vuelta, jugado el 7 de junio, sería exótico por donde se lo mire. Una imponente niebla dificultó la visión tanto de los protagonistas como de los espectadores. Boca necesitaba al menos ganar 2 a 0 para llegar a la final. Quién sino Palermo, para marcar el segundo tanto, que en la cancha no se vio, y que por televisión si no fuese por una cámara de piso que se encontraba a pocos metros del arco tampoco hubiera sido posible de observar. Claro, el "Loco" hizo goles en cualquier momento, circunstancia y condición climática. Boca finalmente ganó 3 a 0 y se quedó con la Copa tras derrotar en la final a Gremio de Porto Alegre.

*Capítulo 15. El 26 de enero de 2008, en pleno verano, Boca enfrentó a River en Mar del Plata. El conjunto azul y oro derrotó al rival de siempre por 2 a 0 y el último de los goles lo marcó Palermo, colgado del travesaño. Sí, leyó bien, trepado del horizontal.

*Capítulo 16. Siguiendo en 2008, Martín realiza una gran Copa Libertadores en la que convierte 7 goles, aunque su equipo queda eliminado en semifinales. Al poco tiempo, Boca obtiene la Recopa Sudamericana ante Arsenal, con un gol suyo en el partido de ida. Sin embargo, el 24 de agosto, cuando Palermo estaba en los planes del "Coco" Basile para retornar después de mucho tiempo a la Selección Argentina, se vuelve a romper los ligamentos en un partido contra Lanús. Muchos dudaban si Martín iba a poder sortear -una vez más- semejante escollo.

*Capítulo 17. Así y todo Palermo siempre pudo, siempre volvió. En 2009, regresa el 25 de septiembre ante Newell's en La Bombonera y es el goleador de un flojo Boca dirigido por Carlos Ischia. Si bien su equipo no anduvo bien, de a poco el "9" fue recuperando el gran nivel que mostró antes de sufrir su última lesión. Además, el 30 de abril, el Titán anotó su gol 200 con la camiseta azul y oro, frente al Deportivo Táchira de Venezuela, por la Libertadores ¡y de tijera!. Un goleador de aquellos...

*Capítulo 18. El 4 de octubre el "Loco" ingresa en el Récord Guiness y no precisamente por los tres penales marrados en el '99. Ante Vélez, Palermo hizo un gol de cabeza desde 39 metros. Cuatro días antes, en Córdoba, había vuelto a ponerse la camiseta de la Selección, marcando los dos tantos de la victoria nacional frente a Ghana, lo que le posibilitó ser convocado por Diego Maradona para el choque decisivo ante Perú, por las Eliminatorias para el Mundial 2010.

*Capítulo 19. Palermo constantemente nos sorprendió con algo nuevo. Su carrera tenía más cuerda. Siempre que estuvo en una cancha de fútbol (más precisamente, fiel a su instinto goleador, en el área), cualquier cosa podía pasar. 10 de octubre de 2009. Eliminatorias para Sudáfrica 2010. Perú le empató a la Argentina en el minuto 45 del complemento. Dos minutos más tarde y ante un diluvio, Palermo, con el tabique roto y después de una serie de rebotes, marcó el gol del triunfo. Único, inigualable. Para quedar a un paso del Mundial. "Palermo tenía que ser. Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y aquí estoy, resucitando", deliró Víctor Hugo Morales en su relato, a dúo imaginario con Mercedes Sosa.

*Capítulo 20. 12 de abril de 2010. Día imborrable en la vida de éste luchador. Ante Arsenal en La Bombonera, Martín Palermo marcó su gol número 218, que le permitió superar la marca de Roberto Cherro, para consagrarse como el máximo artillero de la historia de Boca. Y fiel a su estilo, esa tarde no sólo marcó el gol 218, sino que también hizo el 219. Porque Palermo nunca se conformó. Fue un goleador insaciable.

FOTO. Palermo festejando su gol ante Grecia en el Mundial 2010.

*Capítulo 21. A lo largo de su carrera, Palermo siempre tuvo un as bajo la manga. El 22 de junio de 2010, por la fase de grupos del Mundial de Sudáfrica y frente a Grecia, Martín ingresó al campo a 10 minutos del cierre. Ese tiempo efímero le bastó para anotarse en la historia de la Copa del Mundo, convirtiendo el segundo gol de la victoria de Argentina.

*Capítulo 22. Y para el final, se retiró a lo grande, como un jugador de semejante magnitud lo amerita. En el Clausura 2011, su último torneo en Boca, tuvo que esperar hasta la fecha 11 para gritar su primer gol, frente a Huracán. Después, nadie lo detuvo. El 15 de mayo, en su despedida de los Superclásicos, fiel a su costumbre, selló el 2-0 ante River. También alcanzó a José Sanfilippo como quinto goleador histórico del fútbol argentino. El domingo 12 de junio, frente a Banfield jugó su último partido en La Bombonera (con una fiesta imponente) y una semana después, el 18, cerró su vida de futbolista profesional en El Bosque ante Gimnasia -el rival al que más le convirtió- y con una particularidad: fue determinante hasta el último minuto de su carrera. En la última jugada, cedió de cabeza para que Cellay marque el gol del empate ante el "Lobo". De película. De principio a final.

FOTO. Martín luego de su último partido en La Bombonera

No habrá otro "9" como Palermo. Gladiador de los de antes, el "Titán" jamás se rindió. Por eso genera un sinfín de emociones en los hinchas. Ejemplo de esfuerzo, de nunca darse por vencido -ni aún vencido-. A lo largo de su carrera, resurgió incansablemente de sus propias cenizas. Porque Palermo es Argentina, es pueblo. Porque Martín Palermo es el Goleador del Pueblo. "22" capítulos del "Loco". 22 escenas de su loca e imborrable película.